La Calle del Laurel es una de las calles del casco antiguo de Logroño (La Rioja, España), famosa por ser un lugar típico de tapeo de la ciudad. En los poco más de 200 metros que forman esta calle y sus alrededores están establecidos más de 65 bares y restaurantes, ofreciendo todos ellos distintas tapas, más conocidas en el norte de España como pinchos.
A diferencia de otras zonas gastronómicas de los alrededores, la costumbre es que en cada bar se ofrezcan una o dos especialidades, desde las más típicas como son el champiñón, la seta, el pincho moruno, la tortilla de patatas, los embuchados, la oreja de cerdo o las patatas bravas, hasta otras con nombre propio como el «matrimonio», el «cojonudo», los «rotos», el «tío Agus», el «zorropito» o el «triskel», siempre acompañadas por el vino de la región: el Rioja.
A la zona de pinchos compuesta por esta calle, sus aledañas Albornoz, San Agustín y Travesía del Laurel, y la vecina Calle San Juan, se las conoce popularmente como «la senda de los elefantes», ya que se dice que todo el que entra sale con trompa y a cuatro patas. Existe un folleto con este título editado por la oficina de turismo en que se describen los establecimientos hosteleros de la zona.